THIRTIETH SUNDAY IN ORDINARY TIME —C— Prayer should be regarded as an integral component in Christian living. Just as Jesus showed us that it was part of his daily life then it must be part of our daily life too. Last Sunday’s gospel presented a parable about the need to be persistent in prayer. The widow was rendered a just judgment by the unjust judge because of her persistence. Meanwhile the second parable focused on the attitude in prayer. It presented a lesson in comparison between the Pharisee and the tax collector. The former was a member of Judaism active during the time of Jesus. Pharisees were known for their emphasis on personal piety. Jesus was seen in several occasions to have engaged in confrontation with them. He criticized their piety to be superficial and pretentious. While the latter, a tax collector, was the one who won the heart of Jesus despite the nature of his job. Being tax collector, he was regarded as public sinner because of his connivance with the Roman authorities. Tax collectors usually charged people with excessive taxes. However, it was the tax collector who truly showed humility and the need for God. The gospel calls us to check on the quality of our prayer and to make sure that we consider it as an important component of our Christian life.
30 DOMINGO DE TIEMPO ORDINARIO —C— La oración debe ser considerada como un componente integral de la vida cristiana. Así como Jesús nos mostró que era parte de su vida diaria, también debe ser parte de nuestra vida diaria. El evangelio del domingo pasado presentó una parábola sobre la necesidad de ser persistente en la oración. La viuda recibió un juicio justo por parte del juez injusto debido a su persistencia. Mientras tanto, la segunda parábola se centró en la actitud en la oración. Presentó una lección en comparación entre el fariseo y el recaudador de impuestos. El primero era un miembro del judaísmo activo durante la época de Jesús. Los fariseos eran conocidos por su énfasis en la piedad personal. Jesús fue visto en varias ocasiones enfrentándose a ellos. Criticó su piedad por ser superficial y pretenciosa. Mientras que el último recaudador de impuestos fue quien se ganó el corazón de Jesús a pesar de la naturaleza de su trabajo. Siendo recaudador de impuestos, fue considerado pecador público por su connivencia con las autoridades romanas. Los recaudadores de impuestos solían cobrar impuestos excesivos a las personas. Sin embargo, fue el recaudador de impuestos quien verdaderamente mostró humildad y la necesidad de Dios. El evangelio nos llama a verificar la calidad de nuestra oración y asegurarnos de que la consideramos como un componente importante de nuestra vida cristiana.
